A todos los que hicieron posible la Semana Santa

Cuando a primeros del pasado mayo surgió en el seno de la Agrupación Musical "La Expiración" la idea de dar vida a su "cuerpo de escolta", pocos podíamos imaginar que sólo en este año se participaría en tres actos relacionados con la Semana Santa, pero a su vez y en el tiempo, fuera de ella, propiamente dicha.
El "cuerpo de escolta" está compuesto por todos los integrantes o simpatizantes de la agrupación. La presencia "física" la realizan entre siete u ocho personas y consta de: componente con guión de la agrupación, dos componentes con sable y casco de plumas, dos más con alabardas, el portador de las ofrendas (normalmente suelen ser flores y poesía) y otros dos para los relevos. El traje es el propio de la agrupación, siendo los cascos de plumas, negros y dorados.
Recordamos el pequeño y breve acto en la casa de las "Siervas de María" y la participación en una de las eucaristías de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad.
Fue pasada la fiesta del Pilar cuando en una reunión informal de la banda, se sugiere la visita en la mañana de Todos los Santos al cementerio católico de Salamanca y a su vez, ofrecer una oración al Santísimo Cristo de la Liberación, dedicada a todos los familiares de nuestro grupo y en especial, a todos aquellos Cofrades y personas relacionadas con este mundillo, de todos los tiempos, que hicieron posible nuestra Semana Santa.
A las once y media de la mañana, nos preparábamos en la puerta del cementerio y unos minutos más tarde, en formación, accedíamos por sus pasillos, en dirección a la capilla.
Una vez allí en la puerta, solicitamos permiso a la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, para participar con ellos en la eucaristía.
Con emoción y nervios, nos colocamos alrededor del "Señor de las almas" realizando un pequeño pasillo, para que el público pudiera realizar el "besa pies". Agradecer desde aquí, al hermano que nos sugirió colocar los sables "A la funerala", hecho que desconocíamos y seguro que de ahora en adelante no olvidaremos.
La eucaristía estuvo en todo momento dirigida al recuerdo de los que partieron al encuentro del señor y nos dejó un mensaje claro "Sed Santos", en referencia a la vida de Jesús y los consejos de éste para con sus semejantes.
La gran asistencia a la pequeña capilla y el intenso calor nos hizo presenciar un par de sustos: un señor de avanzada edad sufría un desmayo, golpeándose en la cabeza, y a la vez una señora de avanzada edad tuvo que ser trasladada en ambulancia con un posible amago de infarto. Desde aquí, pedimos una pronta recuperación a los dos y agradecemos a la Hermandad, como a los asistentes que ayudaron en estos intensos momentos, su gran colaboración, rápida y tranquilizante. No puedo pasar por alto en esta labor, la inestimable ayuda del redactor de TPI, Tomás González Blázquez, ejerciendo su profesión, hasta en día festivo.
Después del mal rato, prosiguió la eucaristía y al término de ella, rodeados de la directiva de la Hermandad, hermanos de la misma y algún que otro curioso, procedimos a realizar nuestro pequeño acto dedicado a todos aquellos que hicieron posible la Semana Santa, la nuestra, la Salmantina. Muchos pasaron ya a los brazos del Señor, pero no por eso debemos dejarlos en el olvido.
Tras la lectura apasionada de la preciosa poesía "Sed Santos" de Zaida C. de Ramón, y brindando por que la "rosa" colocada en la mano del Señor vele por todas las "almas", colocamos un centro de flores no naturales, a los pies de la imagen, con la idea de que este junto a él, hasta el próximo año.
Junto con la Hermandad, rezamos el padrenuestro y dimos por concluido el breve pero emocionante capítulo.
Por último, y como en todos los sitios, siempre queda la típica anécdota, pero ello, no exime a ningún representante de la semana santa a realizar comentarios fuera de lugar o echarse unas risitas de falsos cristianos. La ignorancia en este mundo es tan grande, que se llega al límite de menospreciar a las personas por sus actos, pero en este caso, a quien creo que se menospreció, fue a los que iba dirigido y ésos, por suerte o desgracia, gozan de la dicha del Padre y se ríen de la sabiduría de algún "ser humano".
Queremos agradecer enormemente a la Hermandad del Amor y de la Paz, dejarnos compartir con ellos, este momento de recogimiento y oración y que el "Señor de las Almas" quiera que sea por muchos años.


Fotografías : Iván Marcos, Gabriel Alonso y Sergio Calles.










